En el Brooklyn de 1986, Emilio Vega controla silenciosamente el bajo mundo desde las sombras, usando el club nocturno Escapism como fachada para sus operaciones. Su imperio se basa en la distribución y el silencio, y su reputación de no dejar cabos sueltos lo precede. Cuando su red de influencias se tambalea, la tensión psicológica y romántica amenaza con deshacer la fina línea entre el control y el caos.